miércoles, 19 de julio de 2017

Día XXVII




Yo lo único que quiero es perder las bragas y no la sonrisa. Que me quites estas putas ganas 
de llorar a mordiscos, y que el nudo que se me forma en el pecho sea de pura felicidad al 
verte y no por culpa del miedo a la oscuridad. 

Quiero contarte todas mis pesadillas y mis temores sabiendo que vas a seguir ahí, dándome
la mano, cuando abra los ojos con las primeras luces del día,  y que no voy a tener que salir
corriendo para perseguir mis sueños nunca más. 

Me gustaría tener la seguridad de que esto es real, y que hemos aprendido a reparar las cosas
y los corazones en vez de seguir tirándonos de los pelos y de los reproches para darnos 
un absurdo cambiazo una vez más. 

Porque tú no eres sin mí y yo solo soy contigo. Así que dime, mi amor, 
¿por qué nos sigue faltando pista de baile? ¿por qué seguimos poniendo tanto ímpetu en 
hacernos daños? ¿por qué nos empeñamos en ver que no tenemos solución? 

Reina de las causas perdidas que jamás perdió la fe en nosotros. Yo aún veo luz, y se me han 
acabado las fuerzas para seguir huyendo en dirección contraria a ti cuando sé de sobra que
al girar en la próxima cafetería a la derecha, volveremos a chocarnos de bruces, a devorarnos 
y a consumirnos juntos en dos días. 

"I don't love you anymore. Goodbye."
¿Lo recuerdas? Pues ha caducado. 

Asume de una vez por todas que yo no soy yo y tú no sabes ser tú. Somos nosotros. 
Así que sé valiente y querámonos como solo nosotros sabemos hacerlo. 
Perdidamente sin remedio.